En un mundo donde el arte actúa como espejo de la sociedad, el Festival Pulso Lírico se convierte en un espacio esencial para democratizar las expresiones artísticas en Chile.
En un rincón del Parque Quinta Normal, el arte se liberó y la poesía se desplegó en formas y sonidos. Esta segunda edición del Festival Pulso Lírico inició como un eco colectivo, celebrando la fuerza de la palabra y el color en el espacio público.
Aquí, cada obra cuenta una historia, abrazando la voz de las nuevas y antiguas generaciones, donde el pulso de lo lírico late al ritmo de quienes lo viven y lo crean.
Aquí, en Lado B, te contamos cómo se desarrolló esta jornada bajo el calor de primavera.
Los asistentes a la inauguración fueron convocados el pasado sábado 9 de noviembre al oasis verde en medio de Santiago: el Parque Quinta Normal. Ahí, en el Pabellón Claudio Gay comenzó el festival con palabras del equipo de Pulso Lírico y de Balmaceda Arte Joven para continuar con la proyección de 5 videopoemas seleccionados entre las más de 40 propuestas que llegaron al concurso Pixel Poema.
Las poetisas y los poetas
Los videopoemas combinan elementos de arte visual y poesía, explorando los significados de las palabras que pueden cambiar o enriquecerse según su forma gráfica. Los que fueron escogidos por el jurado del Festival fueron los siguientes:
- “En El Cielo Todo Está Bien” de G. Domenico
- “Al borde del Espacio” de Ignacia Jerez
- “Estado Bisagra” de Ivana Martina Pedreros
- “Los árboles azules caen sobre el pavimento” de Tair Contreras
- “Blanco, negro y verde” de Caos de Couve.
Luego de la proyección, les creadores tuvieron la oportunidad de contar sobre su proceso creativo, lo cual, según una de las asistentes al festival, le ayudó a “entender y mirar de otra forma” las visionados. De ellos, hacemos mención honrosa al trabajo de Tair Contreras, quien, en su cuenta de Instagram ocasionalmente publica diversos videopoemas y, además, otros tipos de proyectos artísticos muy interesantes.
Posterior a esto, se invitó a los asistentes al exterior para dar inicio a la lectura poética de Soledad Fariña. Durante la espera a esta actividad, algunas personas aprovecharon para tener los mejores asientos para la lectura poética, otras decidieron acomodarse en el pasto para conversar o refugiarse bajo un árbol para leer.
DJ Redmist se apoderó del ambiente con una mezcla vibrante y cuidadosamente orquestada de ritmos, efectos y transiciones, leyendo a la perfección el evento. Mientras que, simultáneamente, al ritmo del dj, también se hizo presente el graffiti en vivo a cargo de Magia.
Soledad Fariña
Sin más preámbulos, a veinte minutos para que dieran las seis de la tarde, comenzó la lectura de Soledad Fariña. Sus obras se han destacado por la exploración de lo personal y lo colectivo, a menudo abordando temas como la memoria, la identidad y la experiencia femenina.
Debutó en 1985 en la escena literaria con El primer libro, seguido de otros títulos como Albricia (1988), En amarillo oscuro (1994) y Ahora mientras danzamos (2012), además de varios libros de ensayo, como El deseo hecho palabra (2021).
Fariña decidió empezar por sus obras antiguas para después leer lo más actual de su último libro publicado en 2023, Siempre Volvemos a Comala. Su voz al recitar fue cálida y profunda, cargada de una serenidad que invitaba a la introspección. Su pronunciación clara y pausada le otorgó a cada palabra un peso especial, como si cada verso fuera una meditación pensada para calar hondo en los asistentes y transformó el ambiente a uno más íntimo.
Uno de los extractos que leyó fue el siguiente:
TODO TRANQUILO, INMOVIL – EL PRIMER LIBRO (1985)
Había que pintar el primer libro pero cuál pintar
cuál primer tomar todos los ocres también
el amarillo oscuro de la tierra
capas unas sobre otras: arcilla terracota ocre
arañar un poco lamer los dedos para formar
esa pasta ligosa
untar los dedos los brazos ya estás abierto
páginas blancas abiertas no hay recorrido previo
tratar de hendir los dedos
Al terminar, se hicieron comentarios y, al respecto de lo doloroso que le resultó a una de las personas la lectura, la poeta contestó: “Cuando tú tienes tanta gente cercana, que les pasó todo lo que les pasó y después, durante la dictadura… y vives tanto, uno carrea mucha historia también… y es pesada. Es pesada, pero uno también transforma en letras, en palabras escritas…”.
Además Fariña compartió que escribir el libro fue un proceso emocionalmente intenso, durante el cual lloró mucho. Sin embargo, tras ese dolor, sintió que era necesario continuar con su trabajo y espera que el libro quede tal como está; que esa historia, a pesar de todo, aún no se conoce y es algo que le gustaría que se preservara en su escritura.
A través de anécdotas personales y una profunda conexión con su historia, Soledad Fariña concluyó su sección de lectura y comentarios.
El cierre
Justo antes de pasar al cóctel, las encargadas del festival invitaron a pasar nuevamente al interior para observar una proyección de lo que resultó del Taller de Rap y Freestyle “Bitacorap”. El taller estuvo a cargo del rapero, actor y director del Festival de Artes Verbales “Barra Base”, Moisés Ángulo, también conocido como Astropoeta. Además, se impartió exclusivamente a estudiantes del Liceo Experimental Artístico (LEA).
Sumado a la introducción, se le invitó a pasar adelante a uno de los estudiantes del taller. Andrés Salgado de apodo “Lektri” se puso de pie frente al público para rapear de manera improvisada y dió pié para la proyección.
Unas mesas largas con copas de vino y de jugo nos esperaban para ser compartidas, en conjunto de pedazos de pan de masa madre y hummus de distintos sabores, cortesía de la panadería artesanal La Hoguera. Entremedio de la buena comida, las charlas simultáneas y las mezclas de Dj Redmist, a eso de las siete de la tarde, Magia terminó su graffiti en vivo y dió unas palabras sobre la importancia de expresar su arte.
El Festival Pulso Lírico culminó con un ambiente de celebración y reflexión que resonó entre todos los presentes. La poesía, el arte visual y la música se mezclaron para crear una experiencia única, donde cada expresión compartida sirvió como testimonio de las distintas voces y realidades que coexisten en el espacio urbano.
El evento no solo ofreció una plataforma para artistas emergentes y consagrados, sino que también unió a la comunidad en un espacio que reafirma la importancia de la cultura y el arte. Con el cierre de esta edición, el Festival Pulso Lírico se consolida como un referente de encuentro y democratización artística en Santiago, el cual, solo ha comenzado y continuará con más actividades hasta el 16 de noviembre. Para que no te pierdas de nada, revisa la cuenta de Instagram del festival:









