“Encontré mi pasión en el arte”: Niut, Artista Callejera

Joven extendiendo las manos con pintura.

Entre las cientos de historias personales que rondan por Santiago, la de Niut es una excepcionalmente apasionada por el arte y la política. Roxi es la verdadera identidad debajo del sobrenombre, pero se ha vuelto difusa la línea entre las dos. El arte callejero, su postura social y su vida personal, se han consolidado en una única identidad. 

Niut es también parte del 28.8% de estudiantes universitarios que desertan de sus estudios superiores. En su tercer año de Literatura en la Universidad Alberto Hurtado, decidió abandonar la academia para ser parte de un sueño propio y ya no prestado. 

— ¿Qué te llevó a dejar la universidad?

En primer lugar desistí en el contexto de la revuelta popular. En ese tiempo, el sistema educacional al cual me sometí no me daba el espacio para ser creativa. Me gusta mucho estudiar y en un principio sí podía aprender, pero luego todo se basaba en cumplir. Paralelamente, me di cuenta de que tenía hobbies que ya no eran tan hobbies, sino formas en las que quería vivir. Se nos inculca muchísimo la meritocracia y la producción constante. Es una ideología cuestionable pero aún tenía que poner comida sobre la mesa. Así, encontré mi pasión en el arte. Tenía una enorme necesidad por expresar y allá afuera, en la ciudad, hay opinión. “La calle grita” era una expresión de ese tiempo. Quería ser parte de eso.

— ¿Cuáles son las virtudes y desafíos de trabajar en un ambiente no académico? 

Los desafíos son obvios. Es más difícil encontrar trabajo sin un diploma pero no imposible. Yo doy clases de arte y mi contrato entra por título de experto, eso quiere decir que tengo una vasta experiencia, lo que me pone a la altura de alguien con un título académico. Lo lindo de no acceder a la academia es darte cuenta de que puedes tener lo mismo sin gastar millones de pesos y años de tu vida intentando complacer a profesores.  Se nos ha instaurado la importancia de esta institución, pero incluso quienes estudian allí la odian. Saliendo, prefieren democratizar su conocimiento, y se vuelven profesores o artistas independientes